Mi Familia/May 5, 2016

El regalo que mi hijo Julián no sabe que me hizo

Este es uno de los recuerdos más lindos que guardo del viaje por Europa que hicimos mi hijo Julián y  yo. Empezamos por París y luego de Francia nos fuimos a visitar varias ciudades de Italia, entre ellas Florencia, Siena, y Capri. ¡Una semana sin videojuegos hace maravillas! Respiramos el aire fresco y apreciamos la naturaleza de una manera que el diario trajinar a veces no nos permite. Incluso, la tarde en la que paseábamos por Siena nos perdimos a pesar de que teníamos mapa. ¡Nos reímos como unos bobos!

Una tarde estábamos cenando en la terraza de un restaurante en Roma, y por por alguna razón éste momento se quedó grabado en mi mente como si fuera una postal.  La comida estaba deliciosa, la vista del atardecer parecía una pintura y de pronto vi a Julian sentado frente a mí, tan grande y a punto casi de entrar en la Universidad. Recordé con nostalgia cuando era chiquito y empezaba a caminar. Sus primeras palabras, cuando entró a la escuela primaria, y no pude creer lo rápido que había pasado esa etapa de su vida.

Inmediatamente saqué mi cámara y registré ese instante en movimiento, esos segundos donde tu hijo es tan feliz que sin darse cuenta te tira el más espontáneo de los besos.  Son imágenes cuyo valor no lo paga ni todo el oro del mundo. Minutos simples que sólo toman importancia porque los compartes con lo que más quieres, tus hijos.  Son los momentos que hacen a una madre sentirse viva y validar cada sacrificio hecho por ellos. ¡Gracias Julián!

 

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