Mi Trabajo/February 3, 2016

En la vida se puede vender todo, menos el alma

El tesoro más preciado que tiene un periodista es su credibilidad. De eso depende cuán larga logre ser su carrera: que el público sepa que lo que sale de sus labios es 100% cierto en la medida de su conocimiento. Que su nombre sea sinónimo de veracidad.

Cuando he disfrutado de un logro profesional ha sido completamente limpio. Nunca he agregado una palabra a la entrevista de un famoso para hacerla más interesante. Jamás he manipulado los hechos de mi vida personal para lograr la portada de una revista.

A lo largo de mi carrera me han sucedido cosas que han despertado la atención del público. Unas veces han sido de índole profesional y otras situaciones de mi vida personal. En ambos casos, cuando la prensa se ha interesado, le he dado acceso en la medida de lo posible y siempre he contestado a las preguntas de mis colegas con la mayor sinceridad.

Mi mejor sugerencia para todos es: ser transparente.  El aplicarlo a mi vida profesional y personal me ha dado siempre una gran paz. ¡No niego que a veces ha sido duro! Por momentos quieres hasta negar la realidad y en otras hubiera sido más cómodo abandonar tus principios. Pero así no fue como me educaron en mi casa. Lo mismo heredarán mis hijos.

Si algo he aprendido, es que en la vida puedes vender cualquier cosa menos tu alma.

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