
El papa Francisco llegó este viernes a Auschwitz, el antiguo campo de concentración nazi en Polonia, en una visita histórica para rendir un sentido homenaje a las más de 1 millón de víctimas, en su mayoría judíos, que perdieron su vida durante la Segunda Guerra Mundial.
El Sumo Pontífice llegó en la mañana temprano, y se dispuso a rezar solo y en silencio durante algún tiempo. Luego visitó varias celdas, entre ellas en la que estuvo el cura católico polaco Maximiliano Kolbe, quien murió en 1941 cuando cedió su lugar a otro prisionero que iba a ser ejecutado.
Esta sentida visita de cinco días a Polonia es la primera que hace a este país, el cual es predominantemente católico. Allí dio un importante mensaje: “El mundo está en guerra, pero no por diferencia de religiones, si no porque ha perdido la paz”.